Un enterramiento repentino y la fosilización han preservado el momento en que un crinoideo, Actinocrinites gibsoni, moría al ser atacado por una estrella de mar, Onychaster flexilis. La estrella de mar está en el cáliz o copa del crinoideo, con sus extremidades rodeando el tubo anal.
Éste fósil, con 345-325 millones de años de antigüedad, proviene de Crawfordsville, Indiana, EE.UU.
Congelados para siempre en el tiempo
27 enero 2012 por Manuel García













Es alucinante ver estas cosas. Son como fotografías de instantes de hace millones y millones de años. Sólo de intentar abarcar ese periodo marea.
Saludos
Descubrir este fósil, de tantos millones de años de antigüedad, ya tiene de por sí mérito, descubrirlo en un momento exacto, en un segundo exacto, es toda una hazaña.
Gracias por compartirlo.